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Words Of Wisdom

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Si tu negocio florece, delega.

Sabemos, por experiencia propia y por la de nuestros clientes, que comenzar una empresa no es nada fácil. Además los miedos y las preguntas no dejan de llegar a nuestra cabeza.

 

Pero a la vez “ver florecer” tu empresa parece que hace que todo lo “incomodo” se vaya para un lado. Estamos viendo como empieza y/o crece lo que tanto trabajo nos ha costado y en lo que tanto mimo hemos puesto.

 

Ayer escuchaba en una entrevista a Lucía Be: “Crear tu negocio significa que vas a vivir de lo que amas pero ojo, que vas a trabajar el doble o más de lo que lo haces ahora”. Y yo añado: “Si, trabajarás el doble pero al final del día y a pesar de los quebraderos de cabeza… Ver el resultado de tu pasión es una satisfacción conmovedora”. ¿O No?

 

Nosotros, en Tengo Sincio, podemos asesorarte en esa nueva andadura. ¡¡Perdón!! No me gusta nada la palabra ASESORAR. Puesto que pienso que quien “asesora”, lo hace desde un punto externo de tu empresa.

Nosotros no, nosotros pasamos a ser parte de tu empresa.

Un brazo más que sirve para comunicar y enderezar esos puntos que a ti se te pueden escapar o que simplemente no te da tiempo a atenderlos.

Por que sabemos que eres un Súper Héroe y puedes con todo pero piénsalo un poco, todo Batman tiene a su Robin. A alguien que apoye y ayude a que ese negocio que florece, lo haga resplandeciente y con todo su esplendor, y que no sea sólo flor de primavera sino también de Otoño o Invierno.

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Si tu negocio está floreciendo ¡Busca apoyo! Y fuera esas preguntas miedosas que no te dejan centrarte en tus servicios o creaciones.

Atrae a tu Público Objetivo

Así que bien, eres una pequeña o mediana empresa (lo siento, no me gusta nada la palabra PYME aunque me vea más que obligada a usarla muchas veces),  y ya has decidido cual es tu público objetivo, aquellas personas que crees que son las mejores receptoras para tu producto o servicio.

Ahora viene otra parte no menos complicada que segmentar y saber quién será tu futuro cliente.

Atraerlos.

Ser parte de su vida e implicarte con ellos. Al menos de eso va la comunicación y la publicidad de hoy en día. Atrás quedaron aquellos anuncios en la televisión o en los medios convencionales. Hoy te tienes que meter ya no en el cerebro de tu cliente sino en su corazón.

¿Qué sientes al ver un anuncio de Coca-cola? ¿O una foto del último artículo de una marca de lujo? Esto es lo que tienes que hacer: que tu público se estremezca, en otra medida claro, acorde al tamaño de tu empresa.  Es lo que se llama “Marketing de Atracción”.  Su propio nombre lo indica, se trata de atraer a tus clientes potenciales con estrategias y acciones acordes a ellos.

No hace falta hoy en día invertir mucho dinero para llegar a las personas. Las Redes Sociales nos permiten estar al tanto y en el momento oportuno si sabemos hacerlo bien. No se hace bien nunca desde el principio, y si puedes, es mejor que te asesores de alguien con cierta experiencia.  Si no, has de tener mucha paciencia e ir poco a poco.

Hay que averiguar qué es lo que va a hacer que la gente se una a ti.

 

No hace falta ser ningún experto para ver que Fotos/Videos/acciones varias captan más atención. Los niños, los bebés, los cachorros, los animales en general o quizá los chistes sobre los acontecimientos diarios son los que más puntos se llevan, los que más “me gusta”, los que más “retuitea” la gente o más comparte. Sin embargo, ¿Te va a crear un potencial cliente el poner un “gatito lindo” en tu página de Facebook? Absoluta y radicalmente NO.

Desde mi punto de vista, es mejor tener pocos seguidores pero buenos que miles y miles de fans que quizá no sepan ni quien eres y le siguieron tu empresa un poco por casualidad.

Después de averiguar qué camino han de llevar tus pasos no te quedes ahí. Has de ser constante.  No vale con publicar algo “bueno” un día cada mes, hay que estar ahí, al pie del cañón. Y esa es la “parte mala” de la publicidad de hoy en día, que para atraer no hay que dejar de trabajar. No se trata de sacar un anuncio y ya, el arma estratégica eres tu mismo. Sobre todo cuando se trata de una empresa pequeña/mediana.

¿Así que a qué esperas? Una vez que sabes a dónde vas a apuntar has de elegir los zapatos perfectos para el camino que has de seguir. Y como se dice normalmente, hacia atrás ni para coger impulso.

A quien dirigirte (Sobre el público objetivo)

Cualquiera que se dedique a la comunicación lo primero que te dirá es si has elegido bien a tu Público a las personas que te van a escuchar. Y puede parecer pesado, y reiterativo. Recuerdo en la Universidad como no dejaban de repetir esas dos dichosas palabras “PÚBLICO OBJETIVO”. Retumbaban en mi cabeza y hacían eco. Mi mente “hipermegacreativa” no entendía como esa súper idea que volaba en mi cabeza no podía llegar simplemente a TODO EL MUNDO.

La vida real me hizo ver que realmente NUNCA llega a todas las esquinas. Ese mensaje divino que creas para cualquier tipo de ser humano, en algún punto se pierde. Y la respuesta, la solución, es bien sencilla: Has de tener un receptor que esté abierto a tu voz.

No es fácil saber a quién dirigirse. Hay que hacer un gran estudio previo sobre esto. Entender bien a todos los grupos sociales que existen. Y ahí hacer bien una reflexión de uno mismo y su negocio. Sobre todo ser REALISTAS. Esto es, quizá, la parte más difícil de todas.

HAY QUE SER REALISTAS.

¿Por qué la parte más difícil? Porque muchas veces nos auto engañamos. Queremos convencer a nuestra cabecita loca que nuestro producto sería ideal para los reyes del universo. Y hay que tener los pies en la tierra. ¿Es tu producto de lujo, realmente de lujo? ¿O es algo que compraremos la gente de a pie? ¿Quieres vender a gran precio y unidades únicas o crear en cadena y vender mucho? ¿Tu público está en Internet o paseando por la calle principal de tu ciudad? (O ambas) … Y como estas mil y una preguntas que tendrás que contestar para al menos estar un poco más cerca de esa gente que te comprará.

De verdad, cuando los profesionales de la comunicación te preguntamos en un principio:”¿Cuál es tu público objetivo?” No es con afán de molestar ni de dárnoslas de intelectuales. Es que es lo principal. La base para luego no andarte por las ramas e ir directo a donde te amarán y desearán desde el momento uno.

En resumen, imagínate haciendo una foto. Siempre eliges bien a dónde disparar para que salga aquello que quieres retratar ¿Verdad? Pues esto es lo mismo.

 

¡Apunta y dispara! 

Un poco del interior de Tengo Sincio

Una web es el escaparate de una empresa. Hasta ahí, todos de acuerdo. Sin embargo, no siempre es fácil (bueno, creo que nunca), explicar al dedillo qué haces, qué vendes, quién eres. Puedes redactar unas “suculentas”  líneas para hacer una presentación previa. Pero aun así sigue sin ser fácil. Tampoco has de mostrar tu alma al cien por cien, debes dejar ganas de más, ganas de que te pregunten, “ganas de ti” como diría la canción.

Es por ello que quizá, cuando uno entra en www.tengosinciostudio.es no sacia del todo ese “sincio” de saber, de encontrar, de conocer. Y de ahí mis líneas de hoy.

Quiero dejar claro quiénes somos y de dónde venimos. O al menos más claro, si cabe, que en la web.

Tengo Sincio no nació ayer. Puede que no haya estado todo lo presente que debería en los medios sociales, pero no llegó ayer al mundo. Y, en un principio, tampoco se llamaba así.

Resulta que como todas las cosas buenas, esta empresa también fue creciendo poco a poco hasta llegar a ser lo que es. Digamos que es la “heredera” de muchos años dedicados a la publicidad. Aquella que en ocasiones añoro. Esa publicidad que era sencilla y no rebuscada y que llegaba a todos. Donde el pan era pan y el vino, vino.  Pero claro, el pasado ha de estar ahí, presente en nuestras mentes pero aparcadito, guardado como en un archivador donde ir a consultar pero nunca a revivir. Por eso Tengo Sincio nació para ser la misma esencia pero evolucionada.

Y decidió, después de muchas vueltas, denominarse ESTUDIO DE COMUNICACIÓN. Y esto en global es lo que somos. Creemos que Comunicar lo es todo. Lo que no se transmite no existe. Aquello que, y más hoy en día, no está en los medios o en boca de la gente (creo que el mayor medio de comunicación posible), nunca ha existido.

Y esa es nuestra meta primera y más importante. COMUNICAR. Ayudar, dar apoyo a nuestros clientes para que estén, en cuantas más bocas y orejas mejor. Y a cada cliente a su manera y a su estilo.

Pero claro, cómo hoy una empresa puede estancarse y decir que  sólo es un estudio de comunicación. Pues de ninguna manera. Existen tantas formas de comunicar como personas Así que nosotros además de ser COMUNICACIÓN, también CREAMOS MOMENTOS.

¿Qué es un momento? Pues puede ser desde un evento para tu empresa, hasta una sonrisa de un cliente creada por una acción de tu empresa, o el momento en el que dices sí. (¡Si quiero en el altar, si quiero ser emprendedor, si quiero salir al mundo y expresarme… cualquier si quiero!) En definitiva, que comunicamos para el entorno empresarial, así como para el entorno privado.

Así que, al final, TENGO SINCIO, es más sencillo de lo que pensáis, aunque englobemos todo lo que podamos y más. Todo lo que nos pidan relacionado con el arte de la comunicación. Y es que podemos y somos capaces, y muy profesionales, para realizar el mejor plan de comunicación para tu empresa y además, también estamos contigo en el mejor día de tu vida.

¿Qué necesitas comunicar? Nosotros lo lanzamos al mundo por ti.

Ese es en resumidas cuentas nuestro propósito. Somos un bosque enorme, junto al mar, en el que cada árbol es igual de importante para formar un todo.

Creciendo!

Crecer siempre es importante. Llegar cada vez más lejos e ir expandiéndose. Y, a la vez que esto ocurre, irse conociendo. Saber cuáles son los puntos fuertes y los débiles para así aferrarse bien a los cambios y al lugar que te pertenece y no caer.

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Esto no es solo aplicable a la vida de cada uno sino que también a los negocios. Sobre todo cuando se trata de los propios.

¡Y qué gusto da crecer! Llegar a más gente es algo mágico. Saber que puedes ofrecer más de tu trabajo a más personas es cuando menos gratificante.

Por ello en TENGO SINCIO estamos de enhorabuena, con una sonrisa en la cara y muy felices. ¿Por qué? Porque, a pesar de que hemos estado ya realizando trabajos para otras ciudades e incluso para el extranjero en múltiples ocasiones, ahora tenemos sede en Madrid.

Desde allí podremos atender todas vuestras peticiones, tanto para Eventos como para Comunicación. Y estamos muy contentos.

Nuestras personas instaladas en la capital ofrecerán el servicio cercano del que nos gusta alardear. Porque aquí somos así, nos gusta formar parte de tu proyecto, de tu evento, del día más especial. ¡¿Qué le vamos a hacer!? Somos así.

Así que desde aquí, animo a todo aquel que quiera información, nos escriba a: Madrid@tengosinciostudio.es y te atenderemos con una sonrisa.

Y es que, lo más importante en este mundo es ir pasito a pasito, llevando un granito detrás de otro hasta crear una montaña, o como a mí me gusta imaginarlo… como una gran playa preciosa con mi mar Cantábrico…

¡Todos a crecer! 

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Elegir quién habla de ti y quien no.

Algunos de mis clientes son pequeños emprendedores que necesitan ayuda con la comunicación de su empresa. Muchos de ellos, son maravillosos creadores que confeccionan sus productos y los venden en su tienda online. Por ello, para todos, es muy importante que se hable de ellos, que llegue su “niño mimado”, su producto, a los ojos y ordenadores de todo el que quiera verles. Y si ya les compran pues mejor que mejor.

Sin embargo, en varias ocasiones tengo que quitarles la venda de los ojos. A veces, ciertos “blogueros” (por llamarlos de alguna manera porque creo que no todo el mundo que se hace un blogspot o un wordpress puede llamarse así…), les escriben y les dicen que van a publicar sobre ellos.

Hasta ahí bien, a fin de cuentas nunca está mal que a uno le mencionen en todas partes y si es para bien mejor que mejor. Sin embargo, me encuentro con gente que piden a mis clientes “productos o muestras” para luego hablar de ellas…

La dinámica en la oficina de Tengo Sincio es la misma: antes de decir si uno de nuestros clientes colabora o no con un blog se realiza una pequeña investigación. Ya no tanto si el sitio en cuestión es seguido por mil y una personas (que si es así, fenomenal, pero no siempre es lo más importante), si no si ese blog se identifica con el producto de nuestro cliente.

Por poner un ejemplo. Una de las webs que llevamos vende cosmética. Y no así en general, sino que es algo muy particular y para un nicho de personas en concreto. Cuando empezamos a trabajar con esta marca nos enseñó donde habían hablado de ellos hasta el momento… La mayoría de los blogs, periódicos y otros medios estaban bien, sin embargo de pronto llegó el horror a nuestros ojos. Una bloguera, a la que además se le había enviado producto, hablaba de la marca… Pero hablaba mal. No mal de nosotros (siempre nos sentimos parte de las empresas de nuestros clientes, de ahí el “nosotros”), sino que no sabía hablar. Su blog además de la parte escrita, tenía parte de vídeo. Un vídeo mal grabado, que no se veía ni oía bien y además… no se entendía pues la persona en cuestión no vocalizaba.

Sin embargo, no todo lo malo residía ahí. Si sólo hubiera sido eso pues… bueno, a fin de cuentas esa persona tendría su radio de seguidores más o menos grande. El problema más importante, desde el punto de vista objetivo, es que todo lo que esta persona compraba o usaba eran marcas que nada tenían que ver con la de nuestro cliente. (Ubicada en un lugar de cosmética alta y de calidad).

Y ahí está el problema.

Que hablen de nosotros y si es para bien, está fenomenal. Siempre es bueno. No dejéis de dar una oportunidad a uno u otro bloguero porque sea “pequeñito”. Nunca sabes dónde va a llegar… y todos merecemos un sitio. Sin embargo, mirar e investigar si esa persona se dirige a gente a la que atraerá vuestra marca o producto. ¿Es de vuestro estilo? ¿Es en la persona que pensáis cuando diseñáis vuestra tienda? … a fin de cuentas vas a invertir tu también tu tiempo o producto en él o ella.

Sólo hay que pensar en las grandes marcas. Teniendo un gran abanico de personalidades, de “famosos” a los que contratar para sus anuncios contratan a uno u otro. ¿Por qué? Pues porque esa celebridad tiene una filosofía de vida (por decirlo de alguna manera), acorde a la de la marca. Y es que claro, cada marca tiene su filosofía y su historia, pero eso es tema para otro día.

De La Pasión

Iba a hablaros de los buenos proveedores de los que hay que rodearse. Pero esto me llevó a pensar en la Pasión…

Seguro que os estaréis preguntando porqué… No es tan complicado. Y es que creo que la clave para dar a tus clientes plena satisfacción pasa por estar lleno de pasión por tu trabajo.  Si uno no ama cada segundo de lo que hace, y lo malo nunca parece tan malo… no está yendo por el buen camino.

Nuestra región no se caracteriza por tener mucho de todo sino pocas cosas de cada. Cada vez pasa menos. Incluso hay veces que de pronto descubres que un artista, un proveedor para tus eventos es de aquí y trabaja desde aquí. Ese momento es un subidón tremendo.

El que haya pocas opciones de cada cosa que necesitas para un momento especial,  puede ocasionar dos cosas. Que el proveedor de turno se haya acostumbrado a ser el único y no haga nada más por su empresa que mandar presupuestos “tipo” a todo el que le pregunta o por otro lado hace que surja ese proveedor lleno de pasión por dentro. Al que, dentro de lo que tiene, le gusta innovar, crear cosas nuevas y ofrecer al cliente más posibilidades que una sola. Ese que se adapta a lo que le pides, que amplia tus posibilidades dándote más opciones en esta región, que en ocasiones, carece de ellas.

Y es, tras el trato con uno de estos proveedores de la tierruca (aunque no sólo trabajan aquí y se mueven por toda España), que me he dado cuenta de que la pasión por su trabajo es lo que hace maravilloso trabajar con ellos. Se trata de Original Sports y su pasión: La instalación de carpas (entre otras claro 🙂 )

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Después de trabajar con ellos varias veces, no puedo si no dedicarles a ellos el post de la Pasión. Es como lo hacen ellos como hay que realizar un trabajo. Con el corazón en la mano y con todas las ganas posibles.

Uno no se puede cerrar a la hora de hablar con un nuevo cliente. Debe abrirse al completo y estar dispuesto a innovar y ofrecer lo que cada persona necesita. No todo el mundo  quiere lo mismo y de igual manera…

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Así que hoy un simple pero gran consejo: Poner pasión a vuestro día a día… las cosas parecerán mejores y más bonitas. 😀

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De la sonrisa en los clientes

Lo que busco, al final del día, en mis clientes, es su sonrisa. Nada como eso demuestra si un trabajo ha sido bien hecho o no. ¡Y qué satisfacción, sean las 4 o las 5 de la mañana ver sonreír a todo el mundo! Ya no sólo a quienes más importan, los anfitriones del evento, sino también a sus invitados. (Que para ellos son los más importantes).

Y no sólo hablo de los eventos, sino también mis clientes de comunicación. A esas pequeñas empresas a las que ayudamos poquito a poco. Al final esto es como el algodón, “La sonrisa no engaña”.

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¿Y qué hacer para que tus clientes sean felices? Crear un buen momento. En su evento, en su plan de comunicación… Creo que todo se resume a ser un buen profesional y no querer subirse a la barba de nadie.

Es muy importante saber y conocer el lugar que has de ocupar.  A fin de cuentas el lema de que el cliente siempre tiene la razón no deja de ser cierto. A ver, puede que a veces haya que tener mano izquierda para llevarles a tu terreno pero él siempre debe percibir que es escuchado y que sus ideas no caen en saco roto.

Pero creo que además de en la profesionalidad de cada uno, que debe ser intachable… está también en la cara que das tu. Si quieres recibir una sonrisa, has de maquillarte tu una en la cara y siempre estar dispuesta a dar lo mejor de ti. Esto sucede sin ningún esfuerzo cuando tu trabajo te tiene enamorado, te apasiona y te hace feliz.

LAS SONRISAS LLEGAN SIN QUERER, SIN PENSAR, SIN AVISAR…

Y este verano, Gracias a Dios está siendo uno lleno de Sonrisas y buenos momentos. Recuerdos al fin y al cabo que dejan un sabor de boca muy agradable y divino.

Y recordad,

El día más malgastado de todos, es uno sin sonrisas.

 

 

 

Sobre la privacidad…

¡Qué difícil es tener privacidad hoy en día!

Hace unos años íbamos y veníamos sin dar explicaciones. Sin tener que dar cuenta a nadie que no quisiéramos dónde estábamos o qué hacíamos. O donde nos habíamos comprado el último modelito, o quien vino a cenar a casa anoche, o con quién nos vamos de cañas o donde las tomamos…

Hoy, es todo lo contrario. Encontrar a alguien que no pasee su vida por las redes es como encontrar una aguja en un pajar. Incluso cuando encuentras la aguja esta tiende a volver a esconderse por el miedo a las preguntas… “¿Por qué eres tan raro?” “¿Qué escondes que no quieres que sepamos?” “¿Tan aburrida/divertida es tu vida que no nos lo cuentas?” … “¡Señores que quiero ser una aguja anónima y con su vida!” – Suele exclamar el tesoro encontrado ante tanta curiosidad.

Y yo, que trabajo “inmiscuyéndome” en la vida de los demás, (En la de aquellos que me lo piden por supuesto), intentando averiguar qué es lo que más desean para hacerlo realidad, no puedo sino preguntarme, casi todos los días, hasta donde puedo contar y qué debo callarme.

Por todo ello, y dentro del mundo de la comunicación y de los eventos, ya hace tiempo que decidí que Tengo Sincio no mostraría en exceso detalles de sus clientes. ¿Por qué no enseñar a los cuatro vientos nuestros trabajos? Pues muy sencillo: Si yo me pongo en la piel de los clientes no me gustaría, ni por un momento, que mi día más especial (si es que hablamos de boda) fuera de dominio público. No soy un personaje popular así que por ende no tengo que estar en ningún papel couche de las redes.

Como negocio, es algo arriesgado, si. No sólo eso sino que a veces te tiras piedras a tu propio tejado. Son muchas las peticiones de presupuestos que no acaban de ser un contrato real porque no “enseño” otros trabajos al 100%. Sólo muestro detalles y “rinconcitos” que creo que son relevantes. Mis clientes potenciales a veces se enfadan: “¿Por qué no me enseñas más?” “¡Quiero ver a tus clientes satisfechos!” Yo me paro en seco y digo, lo más educadamente posible, que aquí la cláusula de privacidad es primordial. Es nuestra máxima. Y me paro a pensar, ¿Realmente es necesario que vean un álbum con todos mis clientes? ¿Quieren contratarme o quieren cotillear?

En el caso de los eventos, muchas veces son personas con cierta relevancia o simplemente con mucho apego por su vida privada. ¿Quién soy yo para negarles el no salir en todas las redes sociales?. Nadie. Sólo alguien que les va a ayudar a que su momento sea especial y no se vaya de la mente y del corazón de sus  invitados. (Sea un evento privado o de empresa… da igual).

Lo mismo cuando me contratan para llevar la comunicación de alguna empresa. Normalmente mi relación con los clientes pasa porque Tengo Sincio esté a la sombra. No interesa que sepan que es otra empresa quien les está asesorando.

Si, si. Muchos seguiréis pensando: “¿¿¡¡Y cómo haces tu para vender tus servicios!!??”. Pues es más sencillo de lo que pensáis. A ver, partiendo de la base que alguna cosita enseño de cada proyecto. (Hasta donde el cliente me permite), lo que mejor me funciona es el “Boca-Oreja”. Cuando acabo un proyecto de publicidad y comunicación. (Una campaña, un evento…), lo que mejor me funciona es ese cliente satisfecho y feliz que, en cuanto pueda va a recomendar los servicios de Tengo Sincio.

Aunque claro… por otro lado está mi YO más cotilla, ese que se muere por contaros a gritos lo maravillosa que fue la boda que organice para “Fulanito X” o lo divino que fue el evento para presentar el producto “J”. Pero… si así lo hiciera perdería lo más valioso para mi:

La privacidad de mis clientes y la confianza que depositan en mi sabiendo que seré el cofre que mejor guarde sus momentos.

 

Para gustos los colores (o sobre Olivia Palermo)

Hace pocos días que Olivia Palermo, una de las celebrities más in del planeta, dio el Si quiero en Nueva York. Miles son las web que se han dado eco y publicado las imágenes del evento.

He leído todo tipo de opiniones sobre el vestido de ella, el traje de él… Y claro, solo he podido llegar a la conclusión a la que uno llega siempre: “Para gustos se hicieron los colores”.

Hay personas del mundillo de las bodas que están totalmente enamoradas del outfit de estos famosos novios, otras, por el contrario no ven ni un solo acierto en ninguno de los detalles.

Así es la vida, y no sólo la de los famosos. Cada evento está expuesto a todos los invitados que formarán parte de él y luego hay que sumar la repercusión que pueda tener al exterior. Son muchos los ojos que se clavan en cada color, cada tela, cada maquillaje… que los protagonistas eligen.

Pero mi respuesta es clara y es la siguiente: Si uno elije lo que más le guste y lo que más feliz le haga al contemplarlo. La idea será perfecta. En cualquier evento, pero más en una boda, sus protagonistas están al límite de sus fuerzas para que todo esté perfecto a ojos de sus seres queridos. Y es normal, todos queremos agradar y que todo lo que hemos planeado sea maravilloso. Y por supuesto, que se quede en el recuerdo de la gente para siempre. Yo siempre recomiendo lo mismo, si se elije, por ejemplo, un vestido con el que una se ve preciosa, así será como te vean los demás. ¿Por qué? Por qué tu te verás cómoda, radiante y segura de ti misma. Y así, con el resto de los elementos de la celebración.

Y aquí llego al punto clave de lo que quería decir. Puede que yo, si tuviera que elegir un vestido para Olivia Palermo hubiera ido a algo más llamativo. Si la hubiera peinado uno de mis peluqueros favoritos llevaría algo más moderno (o no) y quizá, si el traje del novio estuviera en mis manos… lo cambiaría de color. Pero ahora, después de verlo, después de observar las fotos, yo sólo veo a una novia feliz, radiante y preciosa. No cambiaria ni un pelo de posición. Creo que está sencilla y nada llamativa, aun así, no la falta nada.

Puede que nuestro error sea esperar, que, como se trata de un súper icono de la moda su estilo debería ser extravagante. Yo opino que no podía haber estado más acertada. Se siente cómoda en su atuendo y ¿Qué más se puede pedir?

 

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