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Words Of Wisdom

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A quien dirigirte (Sobre el público objetivo)

Cualquiera que se dedique a la comunicación lo primero que te dirá es si has elegido bien a tu Público a las personas que te van a escuchar. Y puede parecer pesado, y reiterativo. Recuerdo en la Universidad como no dejaban de repetir esas dos dichosas palabras “PÚBLICO OBJETIVO”. Retumbaban en mi cabeza y hacían eco. Mi mente “hipermegacreativa” no entendía como esa súper idea que volaba en mi cabeza no podía llegar simplemente a TODO EL MUNDO.

La vida real me hizo ver que realmente NUNCA llega a todas las esquinas. Ese mensaje divino que creas para cualquier tipo de ser humano, en algún punto se pierde. Y la respuesta, la solución, es bien sencilla: Has de tener un receptor que esté abierto a tu voz.

No es fácil saber a quién dirigirse. Hay que hacer un gran estudio previo sobre esto. Entender bien a todos los grupos sociales que existen. Y ahí hacer bien una reflexión de uno mismo y su negocio. Sobre todo ser REALISTAS. Esto es, quizá, la parte más difícil de todas.

HAY QUE SER REALISTAS.

¿Por qué la parte más difícil? Porque muchas veces nos auto engañamos. Queremos convencer a nuestra cabecita loca que nuestro producto sería ideal para los reyes del universo. Y hay que tener los pies en la tierra. ¿Es tu producto de lujo, realmente de lujo? ¿O es algo que compraremos la gente de a pie? ¿Quieres vender a gran precio y unidades únicas o crear en cadena y vender mucho? ¿Tu público está en Internet o paseando por la calle principal de tu ciudad? (O ambas) … Y como estas mil y una preguntas que tendrás que contestar para al menos estar un poco más cerca de esa gente que te comprará.

De verdad, cuando los profesionales de la comunicación te preguntamos en un principio:”¿Cuál es tu público objetivo?” No es con afán de molestar ni de dárnoslas de intelectuales. Es que es lo principal. La base para luego no andarte por las ramas e ir directo a donde te amarán y desearán desde el momento uno.

En resumen, imagínate haciendo una foto. Siempre eliges bien a dónde disparar para que salga aquello que quieres retratar ¿Verdad? Pues esto es lo mismo.

 

¡Apunta y dispara! 

Elegir quién habla de ti y quien no.

Algunos de mis clientes son pequeños emprendedores que necesitan ayuda con la comunicación de su empresa. Muchos de ellos, son maravillosos creadores que confeccionan sus productos y los venden en su tienda online. Por ello, para todos, es muy importante que se hable de ellos, que llegue su “niño mimado”, su producto, a los ojos y ordenadores de todo el que quiera verles. Y si ya les compran pues mejor que mejor.

Sin embargo, en varias ocasiones tengo que quitarles la venda de los ojos. A veces, ciertos “blogueros” (por llamarlos de alguna manera porque creo que no todo el mundo que se hace un blogspot o un wordpress puede llamarse así…), les escriben y les dicen que van a publicar sobre ellos.

Hasta ahí bien, a fin de cuentas nunca está mal que a uno le mencionen en todas partes y si es para bien mejor que mejor. Sin embargo, me encuentro con gente que piden a mis clientes “productos o muestras” para luego hablar de ellas…

La dinámica en la oficina de Tengo Sincio es la misma: antes de decir si uno de nuestros clientes colabora o no con un blog se realiza una pequeña investigación. Ya no tanto si el sitio en cuestión es seguido por mil y una personas (que si es así, fenomenal, pero no siempre es lo más importante), si no si ese blog se identifica con el producto de nuestro cliente.

Por poner un ejemplo. Una de las webs que llevamos vende cosmética. Y no así en general, sino que es algo muy particular y para un nicho de personas en concreto. Cuando empezamos a trabajar con esta marca nos enseñó donde habían hablado de ellos hasta el momento… La mayoría de los blogs, periódicos y otros medios estaban bien, sin embargo de pronto llegó el horror a nuestros ojos. Una bloguera, a la que además se le había enviado producto, hablaba de la marca… Pero hablaba mal. No mal de nosotros (siempre nos sentimos parte de las empresas de nuestros clientes, de ahí el “nosotros”), sino que no sabía hablar. Su blog además de la parte escrita, tenía parte de vídeo. Un vídeo mal grabado, que no se veía ni oía bien y además… no se entendía pues la persona en cuestión no vocalizaba.

Sin embargo, no todo lo malo residía ahí. Si sólo hubiera sido eso pues… bueno, a fin de cuentas esa persona tendría su radio de seguidores más o menos grande. El problema más importante, desde el punto de vista objetivo, es que todo lo que esta persona compraba o usaba eran marcas que nada tenían que ver con la de nuestro cliente. (Ubicada en un lugar de cosmética alta y de calidad).

Y ahí está el problema.

Que hablen de nosotros y si es para bien, está fenomenal. Siempre es bueno. No dejéis de dar una oportunidad a uno u otro bloguero porque sea “pequeñito”. Nunca sabes dónde va a llegar… y todos merecemos un sitio. Sin embargo, mirar e investigar si esa persona se dirige a gente a la que atraerá vuestra marca o producto. ¿Es de vuestro estilo? ¿Es en la persona que pensáis cuando diseñáis vuestra tienda? … a fin de cuentas vas a invertir tu también tu tiempo o producto en él o ella.

Sólo hay que pensar en las grandes marcas. Teniendo un gran abanico de personalidades, de “famosos” a los que contratar para sus anuncios contratan a uno u otro. ¿Por qué? Pues porque esa celebridad tiene una filosofía de vida (por decirlo de alguna manera), acorde a la de la marca. Y es que claro, cada marca tiene su filosofía y su historia, pero eso es tema para otro día.

De la sonrisa en los clientes

Lo que busco, al final del día, en mis clientes, es su sonrisa. Nada como eso demuestra si un trabajo ha sido bien hecho o no. ¡Y qué satisfacción, sean las 4 o las 5 de la mañana ver sonreír a todo el mundo! Ya no sólo a quienes más importan, los anfitriones del evento, sino también a sus invitados. (Que para ellos son los más importantes).

Y no sólo hablo de los eventos, sino también mis clientes de comunicación. A esas pequeñas empresas a las que ayudamos poquito a poco. Al final esto es como el algodón, “La sonrisa no engaña”.

sonrisa

¿Y qué hacer para que tus clientes sean felices? Crear un buen momento. En su evento, en su plan de comunicación… Creo que todo se resume a ser un buen profesional y no querer subirse a la barba de nadie.

Es muy importante saber y conocer el lugar que has de ocupar.  A fin de cuentas el lema de que el cliente siempre tiene la razón no deja de ser cierto. A ver, puede que a veces haya que tener mano izquierda para llevarles a tu terreno pero él siempre debe percibir que es escuchado y que sus ideas no caen en saco roto.

Pero creo que además de en la profesionalidad de cada uno, que debe ser intachable… está también en la cara que das tu. Si quieres recibir una sonrisa, has de maquillarte tu una en la cara y siempre estar dispuesta a dar lo mejor de ti. Esto sucede sin ningún esfuerzo cuando tu trabajo te tiene enamorado, te apasiona y te hace feliz.

LAS SONRISAS LLEGAN SIN QUERER, SIN PENSAR, SIN AVISAR…

Y este verano, Gracias a Dios está siendo uno lleno de Sonrisas y buenos momentos. Recuerdos al fin y al cabo que dejan un sabor de boca muy agradable y divino.

Y recordad,

El día más malgastado de todos, es uno sin sonrisas.

 

 

 

Sobre la privacidad…

¡Qué difícil es tener privacidad hoy en día!

Hace unos años íbamos y veníamos sin dar explicaciones. Sin tener que dar cuenta a nadie que no quisiéramos dónde estábamos o qué hacíamos. O donde nos habíamos comprado el último modelito, o quien vino a cenar a casa anoche, o con quién nos vamos de cañas o donde las tomamos…

Hoy, es todo lo contrario. Encontrar a alguien que no pasee su vida por las redes es como encontrar una aguja en un pajar. Incluso cuando encuentras la aguja esta tiende a volver a esconderse por el miedo a las preguntas… “¿Por qué eres tan raro?” “¿Qué escondes que no quieres que sepamos?” “¿Tan aburrida/divertida es tu vida que no nos lo cuentas?” … “¡Señores que quiero ser una aguja anónima y con su vida!” – Suele exclamar el tesoro encontrado ante tanta curiosidad.

Y yo, que trabajo “inmiscuyéndome” en la vida de los demás, (En la de aquellos que me lo piden por supuesto), intentando averiguar qué es lo que más desean para hacerlo realidad, no puedo sino preguntarme, casi todos los días, hasta donde puedo contar y qué debo callarme.

Por todo ello, y dentro del mundo de la comunicación y de los eventos, ya hace tiempo que decidí que Tengo Sincio no mostraría en exceso detalles de sus clientes. ¿Por qué no enseñar a los cuatro vientos nuestros trabajos? Pues muy sencillo: Si yo me pongo en la piel de los clientes no me gustaría, ni por un momento, que mi día más especial (si es que hablamos de boda) fuera de dominio público. No soy un personaje popular así que por ende no tengo que estar en ningún papel couche de las redes.

Como negocio, es algo arriesgado, si. No sólo eso sino que a veces te tiras piedras a tu propio tejado. Son muchas las peticiones de presupuestos que no acaban de ser un contrato real porque no “enseño” otros trabajos al 100%. Sólo muestro detalles y “rinconcitos” que creo que son relevantes. Mis clientes potenciales a veces se enfadan: “¿Por qué no me enseñas más?” “¡Quiero ver a tus clientes satisfechos!” Yo me paro en seco y digo, lo más educadamente posible, que aquí la cláusula de privacidad es primordial. Es nuestra máxima. Y me paro a pensar, ¿Realmente es necesario que vean un álbum con todos mis clientes? ¿Quieren contratarme o quieren cotillear?

En el caso de los eventos, muchas veces son personas con cierta relevancia o simplemente con mucho apego por su vida privada. ¿Quién soy yo para negarles el no salir en todas las redes sociales?. Nadie. Sólo alguien que les va a ayudar a que su momento sea especial y no se vaya de la mente y del corazón de sus  invitados. (Sea un evento privado o de empresa… da igual).

Lo mismo cuando me contratan para llevar la comunicación de alguna empresa. Normalmente mi relación con los clientes pasa porque Tengo Sincio esté a la sombra. No interesa que sepan que es otra empresa quien les está asesorando.

Si, si. Muchos seguiréis pensando: “¿¿¡¡Y cómo haces tu para vender tus servicios!!??”. Pues es más sencillo de lo que pensáis. A ver, partiendo de la base que alguna cosita enseño de cada proyecto. (Hasta donde el cliente me permite), lo que mejor me funciona es el “Boca-Oreja”. Cuando acabo un proyecto de publicidad y comunicación. (Una campaña, un evento…), lo que mejor me funciona es ese cliente satisfecho y feliz que, en cuanto pueda va a recomendar los servicios de Tengo Sincio.

Aunque claro… por otro lado está mi YO más cotilla, ese que se muere por contaros a gritos lo maravillosa que fue la boda que organice para “Fulanito X” o lo divino que fue el evento para presentar el producto “J”. Pero… si así lo hiciera perdería lo más valioso para mi:

La privacidad de mis clientes y la confianza que depositan en mi sabiendo que seré el cofre que mejor guarde sus momentos.