Loading...

Words Of Wisdom

Duis at lacus non lorem dapibus congue. Quisque ut ipsum vel diam faucibus dignissim nullam ut eros id massa molestie ullamcorper. Ut aliquam justo quis purus consectetur condimentum.

Sobre la privacidad…

¡Qué difícil es tener privacidad hoy en día!

Hace unos años íbamos y veníamos sin dar explicaciones. Sin tener que dar cuenta a nadie que no quisiéramos dónde estábamos o qué hacíamos. O donde nos habíamos comprado el último modelito, o quien vino a cenar a casa anoche, o con quién nos vamos de cañas o donde las tomamos…

Hoy, es todo lo contrario. Encontrar a alguien que no pasee su vida por las redes es como encontrar una aguja en un pajar. Incluso cuando encuentras la aguja esta tiende a volver a esconderse por el miedo a las preguntas… “¿Por qué eres tan raro?” “¿Qué escondes que no quieres que sepamos?” “¿Tan aburrida/divertida es tu vida que no nos lo cuentas?” … “¡Señores que quiero ser una aguja anónima y con su vida!” – Suele exclamar el tesoro encontrado ante tanta curiosidad.

Y yo, que trabajo “inmiscuyéndome” en la vida de los demás, (En la de aquellos que me lo piden por supuesto), intentando averiguar qué es lo que más desean para hacerlo realidad, no puedo sino preguntarme, casi todos los días, hasta donde puedo contar y qué debo callarme.

Por todo ello, y dentro del mundo de la comunicación y de los eventos, ya hace tiempo que decidí que Tengo Sincio no mostraría en exceso detalles de sus clientes. ¿Por qué no enseñar a los cuatro vientos nuestros trabajos? Pues muy sencillo: Si yo me pongo en la piel de los clientes no me gustaría, ni por un momento, que mi día más especial (si es que hablamos de boda) fuera de dominio público. No soy un personaje popular así que por ende no tengo que estar en ningún papel couche de las redes.

Como negocio, es algo arriesgado, si. No sólo eso sino que a veces te tiras piedras a tu propio tejado. Son muchas las peticiones de presupuestos que no acaban de ser un contrato real porque no “enseño” otros trabajos al 100%. Sólo muestro detalles y “rinconcitos” que creo que son relevantes. Mis clientes potenciales a veces se enfadan: “¿Por qué no me enseñas más?” “¡Quiero ver a tus clientes satisfechos!” Yo me paro en seco y digo, lo más educadamente posible, que aquí la cláusula de privacidad es primordial. Es nuestra máxima. Y me paro a pensar, ¿Realmente es necesario que vean un álbum con todos mis clientes? ¿Quieren contratarme o quieren cotillear?

En el caso de los eventos, muchas veces son personas con cierta relevancia o simplemente con mucho apego por su vida privada. ¿Quién soy yo para negarles el no salir en todas las redes sociales?. Nadie. Sólo alguien que les va a ayudar a que su momento sea especial y no se vaya de la mente y del corazón de sus  invitados. (Sea un evento privado o de empresa… da igual).

Lo mismo cuando me contratan para llevar la comunicación de alguna empresa. Normalmente mi relación con los clientes pasa porque Tengo Sincio esté a la sombra. No interesa que sepan que es otra empresa quien les está asesorando.

Si, si. Muchos seguiréis pensando: “¿¿¡¡Y cómo haces tu para vender tus servicios!!??”. Pues es más sencillo de lo que pensáis. A ver, partiendo de la base que alguna cosita enseño de cada proyecto. (Hasta donde el cliente me permite), lo que mejor me funciona es el “Boca-Oreja”. Cuando acabo un proyecto de publicidad y comunicación. (Una campaña, un evento…), lo que mejor me funciona es ese cliente satisfecho y feliz que, en cuanto pueda va a recomendar los servicios de Tengo Sincio.

Aunque claro… por otro lado está mi YO más cotilla, ese que se muere por contaros a gritos lo maravillosa que fue la boda que organice para “Fulanito X” o lo divino que fue el evento para presentar el producto “J”. Pero… si así lo hiciera perdería lo más valioso para mi:

La privacidad de mis clientes y la confianza que depositan en mi sabiendo que seré el cofre que mejor guarde sus momentos.